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miércoles, 23 de julio de 2008

Marina Geli admite que faltan más enfermeras que médicos

Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), en la Unión Europea del total de profesionales sanitarios un 29% son médicos y un 71% enfermeras, mientras que en España esos porcentajes son del 46% y 54%, respectivamente; y lo que resulta paradójico es que seamos un país que exporta enfermeras.
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En Francia, por ejemplo, país considerado por la OMS como el primer sistema sanitario, hay un 31% de médicos y un 69% de enfermeras. No parece, pues, que lo que falten en España sean médicos, sino enfermeros y enfermeras.
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Convendría estudiar si el modelo en el que se basa la sanidad española es el adecuado, teniendo en cuenta que existen diferencias significativas en las diferentes Comunidades Autónomas, y las medidas para paliar esta situación que sin duda tiene un impacto en la salud de la población, es decir, en la de todos los ciudadanos.
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Marina Geli , afirmó hace ya un año, que faltan más enfermeras que médicos: http://www.faecap.com/archivo/2007/11/20/marina-geli-admite-que-faltan-mas-enfermeras-que-medicos/

lunes, 21 de julio de 2008

Faltan médicos, pero en la universidad no hay plazas

Desde hace años, la escasez de médicos es una de las enfermedades crónicas de España. Sin embargo, las facultades de Medicina son, proporcionalmente, las que menos plazas ofrecen cada año a los nuevos universitarios.





Para ingresar en cualquier Facultad de Medicina se necesita una nota mínima más alta que para acceder a cualquier otra Facultad o Escuela Técnica Superior. La “carestía” de estudiar Medicina no se debe a que para ser médico hagan falta unas condiciones intelectuales, personales o éticas superiores a las requeridas para ser abogado o ingeniero de telecomunicaciones. La nota de corte tiene más que ver con la simple aritmética que con las dificultades curriculares, pues es, sencillamente, el resultado de dividir el número de estudiantes que quieren ingresas en la Facultad de Medina con el número de plazas disponibles.


Durante los últimos cincuenta años, la sociedad española ha registrado una histórica mejora económica y política, sin embargo, la distancia universidad-sociedad no ha hecho más que aumentar. ¿En virtud de qué nueva circunstancia, de qué nueva política, el problema puede empezar a arreglarse ahora? Hace unas pocas semanas, el señor presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que en 2020 “habría 20 universidades españolas entre las 200 mejores del mundo”. Seguro que el común de la gente preferiría aspiraciones más de andar por casa y más realistas: formemos el número suficiente de buenos médicos que requiere nuestro Sistema Sanitario y me pregunto... ¿entre los indicadores de medición de las mejores universidades no cabría contemplar también alguno de este tipo? Es decir, la Universidad no sólo es prestigiosa "per se" (nº de alumnos, profesores, investigación, etc..) sino también por la efectividad que posteriomente a los estudios tiene en cubrir las necesidades de la población, objetivo último e intrínseco a esa formación y que parece olvidado.

sábado, 19 de julio de 2008

Un problema que afecta a toda España

La escasez de plazas para estudiar Medicina es general en España. En Cataluña, la situación es aún más grave que en el País Vasco. En nuestra comunidad, 2.400 aspirantes con notas elevadas e impecables expedientes académicos se han quedado sin plaza en los centros universitarios públicos, a pesar del aumento de la oferta.

A los alumnos naturales de Cataluña se han añadido los de otras comunidades y los extranjeros. Estos últimos se 'aprovechan' de la ventajosa condición que supone no tener que pasar la selectividad, la cual suele restar un punto de media a los estudiantes autóctonos. La Generalitat ha exigido a la Administración central que garantice la equidad, ya que considera que con el actual modelo los estudiantes catalanes están discriminados. El Gobierno de Zapatero se plantea revisar los acuerdos para que los extranjeros admitidos en las facultades españolas tengan una calificación comparable a la autóctona.

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El éxito que registra la demanda de la carrera de Medicina en Catalunya sigue sin tocar techo. Un año más, y como viene sucediendo desde el 2004, las vocaciones para convertirse en médico han vuelto a crecer. Esta vez, 2.900 de los 3.893 aspirantes a ingresar en una de las seis facultades públicas que ofertan los estudios se han quedado sin plaza. Hace un año fueron 2.688 entre 3.511. Y ello a pesar de que el sistema público cuenta con dos nuevas facultades, en Girona y Barcelona, que ofrecen 160 plazas más de primer curso, hasta un total de 993. Y que por primera vez una universidad privada, la Internacional (UIC), cuenta con 80 puestos adicionales en su programación.

La consecuencia inmediata del alud de peticiones ha sido que la nota de acceso ha vuelto a subir.
La calificación que exige la Universitat de Barcelona (UB) para cursar Medicina (8,60) ha desbancado a la que se requiere para matricularse en Biotecnología en la Autònoma (UAB), que desde el 2005 se había adueñado del primer puesto en el ranking de notas, según dio a conocer ayer la Conselleria d'Innovació, Universitats i Empresa. Hace un año la horquilla de calificaciones para cursar los estudios que conducen a la práctica médica se movía entre el 8,08 de la Universitat de Lleida (UdL), entonces la más baja, y el 8,47 de la UB. Ahora oscila entre el 8,14 que pide la de Girona (UdG) y el 8,60 de la UB.
La comisionada para las universidades, Blanca Palmada, admitió, además, que los aspirantes catalanes habían tenido en esta ocasión idénticas dificultades que el curso pasado, cuando no mayores, para procurarse una plaza dada la creciente presencia de estudiantes del resto de España y del extranjero que tratan de matricularse.A pesar de que todavía no se han procesado los datos sobre las preferencias de la demanda forá-nea, unos 300 candidatos extranjeros más que hace un año, hasta un total de 1.988, se han hecho con un puesto en el sistema universitario catalán, al igual que 3.575 aspirantes procedentes del resto de España, 655 más que en el 2007. El inconveniente reside, según Palmada, en que son "unas pocas titulaciones", entre ellas Medicina, las que concentran su inclinación.

FILTRO PARA EXTRANJEROS

Palmada apuntó al interés, por parte del Ministerio de Ciencia e Innovación, de establecer en el futuro algún tipo de filtro para los candidatos extranjeros, puesto que estos acceden a la universidad sin tener que enfrentarse a la selectividad, lo que, en principio, les otorga ventaja, ya que las pruebas de acceso a la universidad acostumbran a bajar la nota del expediente de bachillerato.
Respecto a los aspirantes que provienen de otras comunidades autónomas, la comisionada se refirió, a modo de hipótesis, a la posibilidad de ponderar sus notas para equipararlas a las de los alumnos catalanes, pues hay autonomías donde las calificaciones de la selectividad son tradicionalmente más elevadas.

En cualquier caso, Palmada rechazó una "estrategia ultraliberal", como la adoptada por la Comunidad de Madrid, para crear plazas de Medicina para atender la demanda sanitaria, aunque no descartó que en los próximos años pueda incrementarse la oferta una vez se haya analizado con detalle la situación. Lo que sí anunció la responsable de la política universitaria catalana fue la próxima incorporación a la oferta universitaria de nuevas carreras emparentadas con la Biología, en especialidades como la Genética, que puedan resultar atractivas para quienes no logran entrar en una facultad de Medicina. "No podemos permitirnos el lujo de dejar fuera del sistema a un número tan importante de estudiantes que tiene notas muy altas", argumentó.

Tras Medicina, Enfermería ha escalado posiciones y se ha convertido en la segunda carrera más solicitada por delante de Maestro de Educación Infantil, que el año pasado ocupaba esa posición, y Ciencias Empresariales, que cae al quinto puesto, por detrás de Administración y Dirección de Empresas. 2.478 aspirantes a un puesto en las escuelas de enfermería han tenido que disputarse 1.560 plazas. Palmada dio a entender que el próximo año se ampliará la oferta de este tipo de estudios.

jueves, 17 de julio de 2008

Catalunya necesita 15.000 enfermeras para equipararse con Europa


Hay 5,4 por cada mil habitantes, lejos de la media europea, que es de 8,4


Al sistema sanitario catalán le faltan 15.000 enfermeras para equipararse con Europa, según ha asegurado la decana del Colegio de Enfermeras de Catalunya, Mariona Creus. Creus ha realizado estas declaraciones durante la presentación del estudio «Demanda universitaria y falta de enfermeras», realizado por la directora de la Escuela Universitaria de Enfermeras del Hospital de San Pablo de Barcelona, Júlia Esteve.


Según el informe, el número de enfermeras en Catalunya es de 5,4 por cada mil habitantes, una tasa que se ha ido reduciendo en los últimos años por el aumento de la población y que está lejos de llegar a la media europea, que es de 8,4 enfermeras por cada mil personas. Por este motivo, Creus ha pedido a la Generalitat la creación de quinientas nuevas plazas en las universidades catalanas. Actualmente, el 37% de las plazas universitarias de enfermería en Catalunya las ofertan los centros públicos, mientras que en España el porcentaje se eleva hasta el 63%.

Pese a que el Consejo Interuniversitario ha acordado añadir 95 plazas, la decana lo considera «insuficiente», ya que «no garantiza un sistema de salud de calidad, eficiente y resolutivo».


Para Esteve, el porcentaje actual de oferta pública y privada «pone en cuestión la tan anhelada igualdad de oportunidades educativas respecto a la igualdad de oportunidades en el acceso a la formación universitaria». «Los centros adscritos y la universidad privada son los que han dado respuesta a las necesidades de formación profesional en Cataluña», ha sentenciado la autora. El estudio también constata que ha habido una progresiva reducción de la demanda de enfermeras entre los años 2000 y 2006, hasta situarse en un 10,6%.


Júlia Esteve atribuye este descenso al elevado coste de los estudios, la escasa estabilidad profesional del colectivo, las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, el nivel de ingresos que perciben, así como las pocas expectativas de promoción social y económica. El coste de la matrícula universitaria ha experimentado un crecimiento de un 48%, teniendo en cuenta que los centros adscritos triplican el precio de la universidad pública y la privada lo cuadruplica. El informe especifica que el número de titulados entre los años 2000 y 2006 ha caído un 22,33%.


Además, Catalunya se ha convertido en exportador de profesionales de este sector, lo que ha originado la contratación aquí de enfermeras de otros países. La autora del estudio cree que se debería «prevenir el posible impacto que el cambio de duración de la titulación -de tres a cuatro años- pueda tener, al estar un año sin graduarse ningún estudiante». Para aumentar la igualdad de oportunidades, la decana del Colegio de Enfermeras de Catalunya ha demandado incrementar la oferta de plazas públicas, dar becas para subvencionar parte del coste de las matrículas en las escuelas adscritas y privadas y poner en marcha una amplia campaña de marketing entre el ejecutivo catalán y los colegios profesionales.


Creus también ha reclamado a las empresas su participación en el proceso formativo de este colectivo, mejorando sus condiciones laborales y profesionales y garantizando su autonomía. Finalmente, la decana del Colegio de Enfermeras de Catalunya considera que se debe fidelizar a las enfermeras catalanas y recuperar a aquellas que se han ido al extranjero o han abandonado la profesión.


09/07/2008
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080709/53496877347.html

martes, 6 de mayo de 2008

La crisis que Soria cerró tres veces

El Gobierno ha dicho a la población hasta en tres ocasiones que puede consumir el aceite de girasol que se vende y que tiene en su casa. Los desmentidos y la ausencia de una lista de marcas contaminadas han enturbiado la gestión de Sanidad en esta crisis

El Ministerio de Sanidad y Consumo dio ayer por cerrada la "crisis del aceite" de girasol. Era la tercera vez. El ministro Bernat Soria quiso lanzar mensajes de tranquilidad y ha dado por concluida la exposición de la ciudadanía al producto contaminado hasta en tres ocasiones.

Viernes 25 de abril. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan) difunde la alerta sanitaria que le ha llegado de Francia: una partida de aceite de girasol procedente de Ucrania está contaminada con hidrocarburos alifáticos. Se dispara la alarma en el entorno europeo.
El organismo inscrito en el Ministerio de Sanidad y Consumo alega que el riesgo de toxicidad por consumir estas sustancias es agudo, no crónico, por lo que sólo una ingesta desorbitada podría acarrear riesgo de intoxicación. Se recomienda que la población no consuma este tipo de aceite y que deje de venderse de inmediato. Por ello, aplica el "principio de precaución" e inicia el "vaciado sanitario". Se comienzan a retirar las partidas de los supermercados y almacenes y se reabastecen con lotes de mercancía que no contenían producto importado de Ucrania.

Sábado 26 de abril. Mientras en las estanterías el producto no ha sido reemplazado, el ministro del ramo, Bernat Soria, aparece ante la prensa por la mañana en Sevillla y siembra más dudas. Afirma que todos los ciudadanos pueden consumir el aceite de girasol ya comprado y que todas las botellas a la venta están, ya en ese momento, "limpias" de contaminación.
Francia, Italia, Reino Unido y Holanda también detectan producto contaminado, pero en ninguno de ellos se procede a la recogida de la mercancía. En España, se rastrea la entrada por carretera de 125 toneladas de aceite crudo sí contaminado. Otras 7.000 toneladas llegadas a través de barco, y con destino principal el puerto de Barcelona, continúan bajo sospecha.

Domingo 27 de abril. En torno a la medianoche, Sanidad difunde por fin una nota pública en la que se da por segunda vez por levantada la recomendación de evitar consumir aceite de girasol y se informa de que el ministro explicará la controvertida gestión de la "crisis del aceite" el lunes.

Lunes 28 de abril. En la rueda de prensa convocada para dar los datos, los comparecientes patinan en más de una ocasión. Se niegan a facilitar la lista de marcas que sí han estado expuestas a la contaminación, escudándose en que es un proceso complejo que requiere de los certificados informantes de todas las empresas y autonomías. Sólo se facilita la lista positiva.
"No hay una sola botella tóxica", enuncia Soria, mientras los responsables de Prensa del Ministerio reparten un listado en el que sólo 16 marcas están "totalmente limpias" de contaminantes. "Es imposible saber todavía qué marcas y lotes han estado afectados por la contaminación, y por eso, no se puede hacer pública hoy una lista de marcas y lotes afectados", ratifican desde el departamento de Soria.
Y añaden: "Esta información estará disponible en varias semanas, una vez que esté comprobado todo el producto que ha sido retirado en estos días atrás de las tiendas". Félix Lobo, presidente de la Aesan, completa los desplantes del día espetando ante una abarrotada sala de grabadoras, cámas y micrófonos: "No estamos aquí para satisfacer las curiosidades de los periodistas". Poco después, pide excusas.

Martes y miércoles 29 y 30 de abril. De las 800 marcas de aceite de girasol que Sanidad destacó operan en el mercado español, actualiza, a medida que dispone de los datos de las empresas, la lista de banderas totalmente limpias o con lotes aún bajo sospecha.

Viernes 2 de abril. Se facilita el tercer y último listado, con 341 marcas sometidas a examen analítico. De ellas, 257 están totalmente limpias. 84 tienen algunos lotes sin certificar ausencia de contaminación.

Lunes 5 de abril. Sanidad da por concluido el proceso diez días después de que decretase la alerta alimentaria y asevera, por tercera vez, que el cien por cien del aceite de girasol en venta es seguro. Aun así, queda pendiente la lista de marcas libres de sospecha definitiva, que sólo proporcionará una vez se complete el análisis de las partidas de aceite de girasol que fueron retiradas del circuito de distribución y que nunca llegaron a la cadena alimentaria.

Enlaces recomendados
Lotes limpios de marcas sospechosas de contener hidrocarburos
Lista de marcas de aceite totalmente limpias, a 2/5/2008

adn » ciudadanos
Érika Montañés

lunes, 28 de abril de 2008

PATINAZO EN ACEITE DE GIRASOL

Soria, ese hombre que nos iba a curar enfermedades como la diabetes gracias a un laboratorio en el extremo oriente, ha tropezado como un novato en la comunicación. Bueno, ya lo hizo cuando tuneó su propio currículo. El laboratorio no era tal, y los méritos investigadores del levantino, se habían torcido para presentarlos de una forma más sexy, que diría un británico.

Pero lo último ha sido lo más grave. Hoy nos dice Soria que se puede comprar aceite de girasol con tranquilidad. Pocos lo harán. Dice que en las estanterías de nuestras tiendas ya no existe el aceite ucraniano. Ese aceite se importa desde hace casi una década. El viernes teníamos un problema grave, y ahora por arte de birlibirloque, ha desaparecido. El mago Soria ha llenado España de inquietud y preguntas, y parece que no puede responder a todas.

Ha sido como lo de Moncloa, que organizó una rueda de prensa sobre el Playa de Bakio para hablar de ‘diplomacia' con un grupo de piratas, y para no responder a la pregunta de cuánto se ha pagado. Hemos negociado con piratas, para darles lo que pedían. La comunicación, vuelve a ser la gran trampa en la que cae una y otra vez Zapatero, esta vez con ayuda del mago de las células madre.

miércoles, 23 de abril de 2008

La singularidad de la Salud Pública



TRIBUNA: ANDREU SEGURA

Uno de los cambios más destacados de la reciente reorganización administrativa de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha sido la fragmentación de las funciones y responsabilidades de la antigua Dirección General de Salud Pública entre distintos órganos de dirección, de forma que desaparece como tal. Los decretos que regulan estos cambios no incluyen explicación alguna de los motivos que han llevado a los responsables políticos a tomar esta importante decisión, lo cual da pie a suposiciones que tal vez sean erróneas. De modo que, en lugar de conjeturas sobre eventuales restricciones económicas que no parece que impliquen ahorros sustantivos, hipotéticas ineficiencias o supuestas discrepancias ideológicas acerca del papel de la salud pública en el sistema sanitario público madrileño, quizá valga más la pena plantear qué es lo que puede perderse al disminuir el rango político de la salud pública.

Pero antes debe saberse que Madrid no es la única Administración sanitaria autonómica que ha tomado una decisión como ésta. En algún momento otras autonomías han explorado esta posibilidad, aunque, como ocurrió en Aragón, luego se volviera atrás. No obstante, hace casi un año, tras la promulgación de la Ley de Salud de Extremadura, el posterior decreto que establecía la estructura orgánica de la Consejería de Sanidad y Dependencia de aquella comunidad suprimió la dirección general de marras. La iniciativa no tuvo mucho eco, a pesar de que a finales de agosto requirió una rectificación por parte de la Consejería de Administración Pública y Hacienda dado que algunas competencias huérfanas hubieron de reubicarse en el organigrama.

Sin desmerecer la trascendencia de la decisión extremeña de la que, por cierto, convendría analizar sus efectos, la iniciativa de Madrid es de mayor impacto. No sólo porque se trata de la tercera comunidad española desde el punto de vista demográfico, sino también por su papel como referente, que en el ámbito específico de la salud pública ha sido especialmente destacado, entre otras cosas, porque en Madrid se ha desarrollado una red periférica de centros propios de salud pública, más allá de la reminiscencia de las vetustas jefaturas provinciales de sanidad, si bien desde otras comunidades como Valencia y Cataluña se llevan a cabo iniciativas que refuerzan las instituciones de la salud pública.

¿Qué se puede perder, pues, con la desaparición de la Dirección General de Salud Pública? En primer lugar, protagonismo y claridad, las facilidades que un nivel suficiente de representación otorga para reconocer mejor las contribuciones a la mejora de la salud de la población, tanto directamente como a través de una más intensa y relevante colaboración con el conjunto del sistema sanitario. En segundo lugar, integración entre funciones y competencias, como la vigilancia de la salud y la epidemiología, la protección y la promoción de la salud colectivas.

Claro que el hábito no hace al monje y no asegura el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades. Claro que también el papel de la salud pública en el sistema sanitario español ha sido hasta el momento bastante marginal y su influencia menguada. Pero rebajar su nivel representativo podría significar una mayor marginación y aun más, obstaculizar la necesaria reacción de la sanidad española frente al consumismo y la medicalización. A esta reorientación podría contribuir decisivamente una salud pública vigorosa, dado que es el único componente del sistema sanitario que tiene como objetivo explícito la salud de la población en su conjunto que, conviene remarcar, no es la simple suma de la salud de las personas que la constituyen.

El simple mantenimiento de las direcciones generales no garantiza desde luego esta adaptación, sino que requiere una revitalización enérgica en términos de responsabilidades y competencias y de exigencia de calidad profesional, algo que parece más fácil de conseguir mediante instituciones capaces de influir en el diseño y la ejecución de las políticas de salud y de las políticas sanitarias. Todo ello sin olvidar el papel específico de la salud pública en la protección colectiva de la salud, argumento que resalta el comunicado de los trabajadores y profesionales madrileños que han manifestado su preocupación y alarma frente a la medida. La pérdida de influencia de la perspectiva poblacional lleva a que las actividades colectivas de protección y de promoción de la salud se desarrollen desde otros ámbitos, como ha pasado ya con muchas responsabilidades de la higiene y el saneamiento ambiental, a pesar de ser determinantes principales de la salud de la población y de haber sido las actividades originarias del salubrismo.

Los clásicos consideraban que, dado su objeto que es toda la población, la salud pública debería acoger al conjunto de los componentes del sistema sanitario y no verse reducida a una simple rama. Una reivindicación más bien utópica en los tiempos que corren. Sin embargo, distinguir suficientemente su singularidad en el conjunto de la sanidad no sólo parece posible, sino también deseable. El valor añadido que hay que exigir a la salud pública lo justifica.

Andreu Segura es profesor de Salud Pública de la UB y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). asegurabene@ub.edu


El Pais, Edición impresa, Salud 22/04/2008

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